A veces recordamos algunos documentales de los años 50 en EEUU, con ejemplos de casas inteligentes. Robots que limpian, lavan, arreglan y sirven comida, todo un lujo para esa época. Sin embargo, un aspecto olvidado o que no estaba presente era el de la ecología o el cuidado por el medio ambiente. En la actualidad, existe una nueva concepción que puede relacionarse con domótica y energía. Es decir, como combinar la casa inteligente con la obligación ambiental y ecológica. A continuación, daremos un vistazo a cómo es posible alcanzar esa casa del futuro que ya está entre nosotros.

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¿Qué es la domótica?

Cuando hacemos referencia a este neologismo, palabra nueva derivada de la tecnología, no debemos asombrarnos. No se trata de ninguna aplicación mágica, se trata de interconexión de aparatos para lograr autonomía funcional. La domótica hace referencia a la autogestión inteligente de una estructura fabricada por el ser humano.

¿Cómo se relacionan domótica y energía?

Todo aparato moderno requiere de una fuente de energía que le permita realizar su labor y la misma puede mejorarse. Dicha optimización se relaciona con varios factores: uso, rendimiento, tiempo, gasto de electricidad… Es aquí donde entra en juego la domótica como la tecnología que permite desarrollar un plan que optimice la energía, es decir, la domótica para el ahorro energético.

Importancia de la domótica en el contexto ecológico

Bueno, si entendemos que uno de los problemas asociados al entorno ecológico es la energía, tenemos la respuesta. Racionalizar energía implica gastarla menos, pero al mismo tiempo, disminuir sus consecuencias negativas en el ambiente. De esta forma, la domótica no se refiere solo a mejorar el consumo energético, sino que contribuye a hacerlo más eficiente y ambientalmente consciente.

Alternativas de la domótica en el ámbito energético

Entonces partamos del principio que queremos integrar ecología, domótica, y energía. Para lograrlo, debemos pensar en la casa inteligente como ambientalmente consciente, la combinación perfecta. Este tipo de inmuebles aprovechan para bajar la factura y para disminuir el consumo. Al hacerlo, desarrollan una sinergia positiva en el sentido de reducir el impacto de la generación en el ambiente. Además, puede constituirse a partir de alternativas como energía solar o eólica que tienen todavía mejores perspectivas en este aspecto.

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La casa inteligente

La misma es el inmueble que establece un consumo energético relacionado con eficiencia y efectividad. Es decir, dirigida a consumir lo necesario y satisfacer tus requerimientos de confort. No se trata simplemente de vivir a oscuras, sino de optimizar el uso. Para ello, se establecen varios frentes que describimos a continuación con sus alternativas en domótica.

Calefacción o aire acondicionado

El microclima de una casa es de suma importancia sobre todo desde el punto de vista de la energía utilizada. La generación de un ambiente adecuado, requiere de un estándar planteado por temperatura. Una casa inteligente, regula a través de un sistema integrado el alcance del calor requerido e ideal. Por ejemplo, autorregulación en invierno para 22 º C o en verano a 24 º C. Ambas cantidades son cómodas y reflejan el consumo energético eficiente para un hogar convencional.

Pero, además, deben combinarse con otros elementos, como temperatura, clima y estructura exterior. La domótica aplicada puede dirigirse a la optimización de la infraestructura con cortinas de viento, ubicación espacial y aprovechamiento de calor y luz solar maximizados. La casa inteligente no solo se relaciona con aplicaciones informáticas, sino con construcción inteligente.

Electricidad

Esta se utiliza en otros espacios como iluminación o aparatos domésticos generales, lavadoras, refrigeradores entre otros. La domótica aplicada puede dirigirse primero a regular la potencia requerida y suministrar lo esencial. Así mismo, el encendido automático y los sensores de movimiento que activan las luces de un ambiente determinado. El control de aparatos como el receptor de televisión o las computadoras, en cuanto a luminosidad y brillo o el tiempo de uso. En este caso es fundamental asumir la importancia de adquirir aparatos con estándares regulados de potencia requerida. Y también es importante dar de alta a la electricidad.

Elaboración y conservación de alimentos

En este punto es interesante como la domótica puede regular este tipo de condiciones de vida. Un ejemplo clásico es el de los refrigeradores inteligentes, capaces de informar sobre fallas de suministro. Así mismo, la regulación de uso de energía para elaboración de alimentos con tiempos específicos de aprovechamiento. La digitalización de los servicios es solo parte de un contexto global que abarca prácticamente todo. El área de cocina debe contar con una amplitud y distribución que impida perdidas de frio en el refrigerador. Lo mismo vale para corrientes de aire en la cocina.

La domótica en España

Aquí entramos en una consideración casi cultural. Por norma se ha considerado que la domótica es sinónimo de lujo y por ello, su desarrollo en el país parece un poco dispar en relación con otras naciones. Sin embargo, existe una presunción en torno a pensar que para el 2020, el país se acercara a la media europea de 31% de hogares con dispositivos conectados a la Internet. No es la misma de EEUU de 50%, pero lentamente nos acercaremos a un incremento porque los beneficios son numerosos e innegables.

El costo de una casa inteligente en España

Pues barato no es, pero el beneficio a largo plazo puede demostrar lo contrario. Se trata de una inversión a futuro y, sobre todo, una apuesta para lograr insertarse en la tendencia mundial. Además, debemos centrarnos en un concepto básico, eficiencia energética, que no es solo una moda, es una obligación. La formulación domótica básica se ubica entre los 2.000 a 3.000 euros. Es algo, pero con el tiempo, el beneficio será evidente. A través de este artículo te podrás informar de un caso práctico.

En estos casos la tecnología es incluso sencilla, conexiones bluetooth que interactúan con software autorregulados. La idea es conectar todos los equipos en un sistema integral, que verifique no solo consumo, sino potencial de otras fuentes. Es importante asumir que la condición siempre se dirigirá a equipos interconectados. Un buen ejemplo son los medidores inteligentes, conectados con la empresa y contigo como consumidor. Se trata de un esfuerzo por un cambio de cultura energética engranado con el ambiente, la ecología y la tecnología.

En este vídeo te mostramos algunos ejemplos de equipos interconectados por instalaciones domóticas y su funcionamiento: